miércoles 2 de diciembre de 2009
martes 17 de noviembre de 2009
Par de Patos, Par de Carretes
Celebrar los 21 años, el año pasado, fue algo sorpresivo y agradable. De una velada en la casa de Robert, donde terminó la Hermandad de la Manzana bastante mal herida, pasamos a terminar la celebración en mi casa en un ambiente mas distendido. Pero el celebrar los 22, este año, fue MUY distinto.
Con mi usual estupidez cumpleañera, dejé de lado una vez mas el organizar algún tipo de celebración para mi cumpleaños de esta ocasión. Alcancé a avisar de esto el lunes 9 cuando a Andrea se le ocurre que, para la noche del Jueves 12, fuésemos todos juntos a un Karaoke y así celebrásemos dos cumpleaños en uno, ya que Mono celebraba el suyo el Viernes 13. Por otro lado, Eric me llama al día siguiente y me informa que celebraremos mi cumpleaños el día viernes en la noche, me pide escoger el lugar, y acordamos celebrarlo en su casa. Así quedó configurado que, de alguna manera mística, celebraré mi cumpleaños nuevamente durante dos días seguidos. Un par de patos merece un par de carretes.
El día jueves llegó. Un día turbulento, como siempre, pero que fué un poco dificil de llevar esta vez. Aún asi, logramos llegar a la noche, al karaoke. Y ahí, la magia se desató.
Comenzamos a cantar, a conversar, a reir y a ser felices. Cantamos canciones imp
Ya siendo día viernes, nos levantamos a prepararnos para ir la U. Yo me fuí a mi casa, me duché y me cambié ropa, almorcé y corrí de vuelta a Independencia. Al final, tuve quiz, me saqué un 7 habíendo estudiado lo mínimo y de ahí, de vuelta al ruedo.
Nos juntamos con Eric cerca de las 7 en Los Héroes. Nada de ir a FEN, nada de ir a ninguna parte, derecho a la casa a comer algo. Esperamos medios somnolientos a que llegara gente, pues solo contabamos con Tomás. Luego llega Simón, luego aparece Claudio (lamentablemente sin Melu, pero la sentimos con nosotros) y finalmente aparece Pedro, que venía como las papas fritas. Entre Australes y un poco de pisco que había, la conversación tomó forma, fondo, fuerza y mucho jugo. Nos comenzamos a reír de todo, comenzamos a hablar como si no hubiese mañana, para que todo se completara con la llegada de Robert y Natalia. El club de Tobi, con su respectiva Lulú, se completaba para seguir compartiendo historias apropiadas y otras no tanto. Pasaron emociones, cariños y risas, y acompañado por un rico Ballantines, la noche dió paso a un nuevo día, amanecido de conversa, de reflexión, de amistad y cariño.
Sebastián dice que aún ando prendido después de mi cumpleaños. Como no voy a estar prendido, si disfruté tremendamente este par de patos. No porque hayan sido dos días de carretes, porque en los JIM fueron tres y no lo pasé tan tan bien. Definitivamente, fue porque fueron dos días en los cuales compartí con gran parte de la gente que mas amo en mi vida, mis amigos, mi tesoro especial.
Gracias por darme un excelente cumpleaños, pero mas que eso, gracias por darme una vida llena de su cariño.
lunes 9 de noviembre de 2009
Hay que vivir los JIM
Cuando partí a Concepción a presenciar a los JIM, iba con las expectativas mas altas sobre esta nueva experiencia, y en parte, las cumplí casi todas, mientras que me traje aún mas anhelos para la próxima versión.
Al partir el bus, pensaba en que serían días excelentes en clima, en conocer un poco mas la ciudad penquista, en conocer algo mas a mis amigos al compartir buenos momentos; y, por supuesto, traernos la victoria en el ámbito competitivo. La idea principal era asistir a la mayoría de partidos de fútbol masculino, ya que son mis compañeros de rama; y de voleibol femenino, puesto que tres de mis compañeras de generación juegan en esa disciplina. Como siempre, no cumplí con ninguno de los planes que llevaba, y como nunca, las cosas salieron mejor de lo que deseaba en un principio.
Al llegar, me recibió un querido amigo en su casa. Amable, tremendamente gracioso y con amigos muy simpáticos, el Nico y su gente hicieron que mi estadía en Concepción estuviese plagada de eventos chistosos e improbables, pero absolutamente memorables. Frases como “ponte serio”, “a un Hernán de distancia” y “¡paf!, drama” serán parte del erario aventurero de mi vida por varios años. Yo esperaba llegar a un departamento tranquilo, donde la gente no fuera tan ruidosa, porque básicamente soy muy mañoso con el dormir. Pero el compartir con gente tan despreocupada y alegre, tan vital, me hizo tremendamente bien, pues noté que la realidad es superior a los prejuicios.
En el ámbito deportivo, asistí a partidos de casi todas las disciplinas, pero con predominio al voleibol y al básquet, y precisamente en estos partidos fue donde mas emoción encontré. Perdí completamente la voz en la infartante final masculina de básquet donde perdimos en un partido épico; toqué el bombo en la final de volley masculino, en la cual la barra de
El clima, con tres días borrascosos y con otro de un sol radiante, fue mas frío de lo que esperaba, pero no dejó de ser bueno. En el día de mas calor pudimos recuperarnos del intenso primer día, jugando relajadamente a la pelota en los pastos de la universidad; mientras que en los días mas nublados favorecieron el desarrollo del futbol y de los deportes indoor, mientras que complicó un poco al tenis debido al viento. Pero el pasear por Concepción apremiado por la llovizna, o disfrutar de sus cielos de colores en los días despejados, fue un paisaje maravilloso, un regalo del clima hacia mi. El tener la oportunidad de caminar a las 6 de la mañana por el centro de una ciudad, vacía, tranquila, silente, fue una experiencia genial. En Santiago me hubiese muerto de susto, en Concepción fue un completo agrado.
Pero, sin duda, creo que en lo amistoso fue donde menos se cumplieron los planes, y donde mas gané.
Se supone que iríamos a estos JIM con Andy (y consiguientemente Memo), Mono, Cristoph y yo. Todos juntos, apatotados, compartiríamos todas las aventuras posibles, partiendo por el viaje de ida. Finalmente, debido a diferentes razones, tanto Mono, Cristoph y yo terminamos yéndonos antes a Concepción, y disfrutamos de un viaje bastante bueno en un bus bastante mas malo que el que nos prometieron.
Al tener todo un día “solos”, pudimos compartir de una manera mas cercana y, así, afianzar una amistad que era bastante somera en relación al tiempo que nos conocemos. De ahí en adelante, compartimos almuerzos, salidas y métodos de transporte poco ortodoxos pero bastante económicos. Creo que una de las grandes ganancias de estos JIM, a nivel personal, es la amistad que desarrollé con ellos dos; la confianza, la sinceridad y la compañía de estos dos personajes es ahora un bien valioso e inesperado para mí.
Por otro lado, compartimos bien poco con Andrea y Memo. Al llegar a última hora el jueves, se perdieron parte importante de las historias del primer día, y el hecho que para ellos los Juegos ( y todo lo que implican) fueran solo una actividad mas en un paseo a Conce y no el motivo central, no permitió una mayor sintonía en nuestros quehaceres, salvo los partidos, las conversaciones en SurActivo y la notable salida al “Manhattan”, que sin duda redime cualquier punto negativo.
Pero me sorprende gratamente el fiato logrado con Feiruz durante estos días. Compartimos harto en el torneo, bailamos mucho durante las noches y, sin duda, me sentí muy a gusto con ella durante ese tiempo. Creo que gané una amiga en estos JIM en ese sentido.
Y, como ven, uno propone y Dios dispone. Pensaba en asistir a una victoria aplastante de mi equipo, y a pesar que ganamos, sufrimos y gozamos todos los partidos. Pensaba en tener días soleados para salir a caminar, pero la llovizna sureña me enamoró. Pensaba en sacar fotos de plazas y edificios patrimoniales, y saqué fotos a barras extasiadas y amigos notables. Pensaba en conocer mas a mis amigos, y traer algunos nuevos. Y eso se cumplió a cabalidad, en otra dimensión, pero sí que se cumplió.
Ahora, esperaremos los JIM 2009, donde espero poder competir o en fútbol o en atletismo (el próximo año llevaré un entrenamiento dual), espero poder celebrar un histórico hexa-campeonato, y por supuesto, espero seguir teniendo buenos momentos con mis amigos. Pero para saber si eso se cumple o no, hay que vivir los JIM.
lunes 19 de octubre de 2009
Amiga a Primera Vista
Era un frío jueves de marzo, cerca de las 9 de la mañana. Entro por las amplias puertas del auditorio Julio Cabello y busco con la mirada, inmediatamente, un puesto en las primeras filas, pues me gusta estar cerca de la acción en los primeros días.
Algo me hizo no desear sentarme en la primera fila pues, básicamente, estaba llena de niñas y yo sería como un punto negro y grande en medio de una hoja blanca. Mejor, me senté en la segunda fila, cercano al pasillo pues mis rodillas exigen espacio para extenderse cada cierto tiempo. Inmediatamente noto que frente a mi hay dos muchachas conversando, una de ellas levemente recostada sobre el respaldo de la silla que la alojaba. De tez clara y ojos color lejía, llevaba el largo cuello abrazado por un pañuelo que, a mis somnolientos ojos, parecía ser de satín o de alguna tela delicada y delgada. Mi pensamiento fue, un poco condicionado por el largo y liso cabello que semejaba las crines de un purasangre, que esa mujer “no podía ser mas lais”. Y me entró la risa por ser tan prejuicioso.
Intenté escuchar algunas de las palabras que dirigía a algún interlocutor que, a esa altura, me parecía etéreo. En su voz noté madurez, algo extraño, pues claramente no la conocía ni un ápice. Pero algo me decía que su vida, hace poco, había sufrido un apremio, un dolor muy grande; y que ese dolor la había hecho madurar a ese punto, un punto eminentemente superior a cualquier persona de su edad.
Su acento de todas maneras me parecía chistoso, era claramente el acento que no se hablaba en ninguno de los lugares a los que había frecuentado en los años en que adquirí mi bagaje social. Era un acento eminente cuico, pero no odioso, sino mas bien laxo, donde había espacio para garabatos, que con tal acento sonaban de una gracia solo comparable a las parodias sociales del “Coco Legrand”.
El escuchar, el mirar, el oler (el olfato siempre es importante para mi) desde un espacio tan corto pero a la vez tan amplio, pues al parecer nunca notó mi presencia hasta pasada una media hora, me dio la ventaja de observar de manera privilegiada y de poder pensar de manera calmada sobre qué se trataba todo esto. Pero no hay pensamiento que valga, no hay idea basada en alguna observación que supere el peso de la realidad, que en mi caso, la dio un presentimiento. Esos mismos presentimientos que tengo a menudo y que a veces ponen en aprietos a mis amigos, o los salvan de cosas indecibles. Ese sentimiento, ese presentimiento me dijo: “Ella será tu amiga, pronto y por largos años, por tantos que quizás no lleguen a ser capaces de contarlos”.
Ese presentimiento fue potente, tanto como la voz de los profesores del área que se presentaban amablemente ante todos. Acto seguido y a petición de los docentes, los alumnos de las primeras filas comenzaban a ponerse de pié y, parándose en el escenario del auditorio, se presentaban ante el resto, indicando su nombre y parte de su historia. Ella se levanta a su momento, muy cercana a la primera persona, y comienza su presentación indicando su nombre, su edad, su país natal y, al referirse a su colegio de procedencia, indica:
“Vengo del Villa María Academy, si, del colegio de las minas tontas y huecas”
Risa generalizada en el auditorio. Inmediatamente se gana a sus compañeros, quienes actualmente la quieren y respetan mucho. Pero llega la respuesta a mi primera intuición:
“Mi madre murió el año pasado …”
Cuando dijo eso, vi el por qué de su madurez. No estaba loco, ni mis presentimientos tan equivocados. Aún así noté que eso no lo era todo. Pero ella no habló más acerca de tales cosas, y vine a enterarme recién este año sobre los colores de la pieza que completa ese puzzle.
Luego de una pequeña presentación, de datos trascendentes y otros no tanto, hilarantes la mayoría; la docente le pregunta si acaso estaba sola, a lo que ella responde que no. Todos los varones en la sala hicieron el gemido de la desconsolación, mientras yo me reí. Siempre tengo el placer de ser distinto, de pensar distinto, de ir un pasito mas allá. Y ya sabía que no necesitaría un pretexto amoroso para acercarme a ella.
“Porque ella será tu amiga, pronto y por largos años…”
Porque en un par de semanas ya conversábamos del clima y los crustáceos decápodos.
Porque en un par de meses ya éramos amigos, y hablábamos mucho.
Porque en un par de semestres ya nos conocíamos a cabalidad, y compartíamos una infinidad, llorábamos y reíamos juntos.
Porque en un par de años no existe mayor confianza, ni mayor honestidad ni sinceridad en el mundo que la que hay entre ambos.
Porque en un par de años hemos encontrado un espejo donde mirar la luz y la esencia de uno mismo reflejado en el otro.
Porque en un par de años uno se da cuenta que hay marcas que no se borrarán jamás, como la brasa ardiente que marca el ganado. Así nos hemos marcado ambos, a fuego, porque la vida es distinta desde ese helado y temprano jueves de marzo.
Porque, pasados dos años, soy uno de los pocos privilegiados en tener un manuscrito suyo, no un “Arial
Porque, pasados casi dos años, soy uno de los pocos privilegiados en tener una amiga como Andrea Straub Valdivieso; mi Amiga A Primera Vista.
Esto es una manera de agradecerte estos casi dos años de amistad. Gracias por considerarme un amigo incondicional, y ten por seguro que, mientras tenga fuerzas, seguiré estando ahí, gritando y diciendo idioteces hasta el hartazgo.


